English

Encolar pósters y adhesivos por la calle fue mi introducción en el arte urbano. Cuando empecé, no tenía conciencia de que estaba siendo pionero del Paste Up en Barcelona, a finales de los noventa. 

Me gustaba la fotografía e, influenciado por la estética blanco y negro saturado de las portadas de bandas inglesa de hardcore como Discharge y Crass (entre otras), empecé a experimentar con carretes de infrarrojo y fotocopiadoras antiguas.

Fue entonces cuando me di cuenta de que lo que realmente me interesaba era “pintar con la cámara”, una especie de Photoshop analógico.

Después de varios experimentos logré algo: las imágenes que creaba tenían un gran impacto visual, el tipo de foto que no necesita mucho tiempo de análisis. Al igual que una canción de Discharge, el mensaje se transmitía de manera directa y cruda. Siguiendo las influencias de Crass y toda la militancia de Gee Vauchen en sus procesos artísticos de guerrilla urbana, entendí que el fin de mis obras era la calle y no las galerías, empecé a encolar mis fotos por las calles de Barcelona.

La obra funcionó muy bien y tuvo repercusión inmediata. Todo este proceso hizo que me enamorara de crear arte en el espacio público. Pronto sucumbí a los sprays y empecé a desarrollar un estilo propio en los muros.